Pastorales

(1911)

Pastorales fue escrito en 1905, y no se publicó hasta 1911. La crítica lo acogió con silencio. Juan Ramón había ya publicado Olvidanzas y Baladas, donde aparecían elementos apuntados que en Pastorales hallaban más feliz expresión. Libro de una gran unidad en la forma (casi todo romance) así como en el contenido (la naturaleza de Guadarrama y Moguer). Generalmente se suele considerar como libro gemelo de Jardines Lejanos y Arias Tristes, y se emiten juicios que los engloban. Si en la primera parte el tono es aún nostálgico, nostalgia de Moguer, en la segunda la presencia del poeta anima el pueblo y surgen los tonos más alegres que se expresan en exclamaciones joviales ante el placer del reencuentro en lo cotidiano, la calle de los marineros, el despertar de Moguer. En la tercera parte y apéndice es donde se agrupan los poemas de más espíritu popular, donde se produce la fusión de lo natural con lo intelectual que predicaban los institucionistas y que Pastorales empieza ya a reflejar. Aunque el libro no se ha liberado de lo francés, se sitúa en líneas preferentemente hispanas.

Pastorales

(1911)

Prólogo de Jorge Urrutia

Texto preparado por Richard Cardwell

2009
256
13 x 19,5 x 2,1 cm
Tapa blanda
978-84-9895-022-9
16,00 €
Pastorales fue escrito en 1905, y no se publicó hasta 1911. La crítica lo acogió con silencio. Juan Ramón había ya publicado Olvidanzas y Baladas, donde aparecían elementos apuntados que en Pastorales hallaban más feliz expresión. Libro de una gran unidad en la forma (casi todo romance) así como en...

Pastorales fue escrito en 1905, y no se publicó hasta 1911. La crítica lo acogió con silencio. Juan Ramón había ya publicado Olvidanzas y Baladas, donde aparecían elementos apuntados que en Pastorales hallaban más feliz expresión. Libro de una gran unidad en la forma (casi todo romance) así como en el contenido (la naturaleza de Guadarrama y Moguer). Generalmente se suele considerar como libro gemelo de Jardines Lejanos y Arias Tristes, y se emiten juicios que los engloban. Si en la primera parte el tono es aún nostálgico, nostalgia de Moguer, en la segunda la presencia del poeta anima el pueblo y surgen los tonos más alegres que se expresan en exclamaciones joviales ante el placer del reencuentro en lo cotidiano, la calle de los marineros, el despertar de Moguer. En la tercera parte y apéndice es donde se agrupan los poemas de más espíritu popular, donde se produce la fusión de lo natural con lo intelectual que predicaban los institucionistas y que Pastorales empieza ya a reflejar. Aunque el libro no se ha liberado de lo francés, se sitúa en líneas preferentemente hispanas.

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