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Cartapacio de Francisco Morán de la Estrella

Cancioneros Reales. Manuscrito Poético 531

Autor Francisco Morán de la Estrella
Colección Ediciones Especiales
Fecha de edición 1989
Nº páginas 570 páginas
Medidas 25 x 18 x 4 cm.
Acabado Tapa dura
ISBN 978-84-7120-125-9

Disponibilidad: En existencia

30,00 €

Información

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Descripción

Detalles

Los cartapacios de Morán de la Estrella (II/531), de Pedro de Lemos (II/1577), y el denominado Justas poéticas (II/2459) son tres de los manuscritos poéticos de la Real Biblioteca conocidos como "cartapacios literarios salmantinos". El primero de ellos es un manuscrito unitario recopilado por Francisco Morán de la Estrella. El segundo contiene el Cancionero que le da el título y un conjunto de poemas procedentes de cuatro volúmenes desordenados que en 1906 se encuadernaron a continuación. Procedente de esos cuatro volúmenes es también el códice facticio de las Justas Poéticas, cuyo núcleo principal lo forman quince hojas sueltas impresas en Zaragoza que contienen sonetos compuestos con motivo de las exequias de Felipe II.
Desde Menéndez Pidal se ha sostenido que "son cartapacios formados por personas afectas a la Universidad de Salamanca. Se conservaron en esta ciudad, en la Biblioteca de los Colegios Mayores, hasta que de ella pasaron a la Biblioteca Real" (1). 

Los datos que arroja la correspondencia del conde de Gondomar muestran una procedencia distinta y nos enseñan cómo fueron adquiridos o recopilados. La ciudad de Toro y el conde de Gondomar son dos elementos comunes a los tres cancioneros.
Alonso Morán de la Estrella comunica a Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, la muerte de su padre Francisco Morán de la Estrella, le remite el traslado de una carta de Fray Hernando del Castillo y, además, le ofrece todos los libros manuscritos que dejó su padre Francisco Morán de la Estrella. Hay otra en la que Alonso apela a la memoria de su padre para solicitar el favor de Diego Sarmiento de Acuña [II/2118, doc. 199]]. La familia Morán de la Estrella está aficanda en Toro y el conde de Gondomar fue corregidor de esa ciudad (1597-1602). La procedencia de Toro del Cartapacio de Pedro de Lemos se manifiesta en su primer folio: "Este libro es de Pedro de Lemos, vezino de la ciudad de Toro".
Las Justas Poéticas (2) también tienen su vinculación con la ciudad de Toro y con Gondomar, durante su corregimiento. En carta de 29 de marzo de 1599, el benedictino Pedro de la Cueva confirma la remisión de unos sonetos que se colocaron en el túmulo de las exequias de Felipe II en Zaragoza, que trajo el padre Rodrigo de Peralta [II/2147, doc. 160]. Unos meses antes Diego Sarmiento de Acuña había organizado en la ciudad de Toro las honras fúnebres a la memoria de Felipe II (3). Es de suponer que en Toro se levantaran monumentos funerarios y en ellos y en las puertas de los edificios religiosos se fijaran los elogios fúnebres. Algunos poemas conservados en este cartapacio parecen tener ese origen. Están escritos de buena letra y en una sola plana, como es normativo para este tipo de composiciones. Sus autores son Alonso Morán de la Estrella y Deza, Jerónimo de Deza, Juan Baptista de la Cuesta, etc., todos ellos vecinos de Toro y, algunos, corresponsales frecuentes de Gondomar. En particular, un soneto, obra de Juan de Peralta, escrito para esa circunstancia, está dedicado a Diego Sarmiento de Acuña. En la correspondencia del conde de Gondomar hay más testimonios de su afán por coleccionar este tipo de poesía circunstancial. Diego de las Mariñas le escribe desde Madrid, el 20 de enero de 1599, enviándole relación de las honras para encuadernar [II/2147, doc.131]; Rodrigo de Peralta le envía en una carta la transcripción de unas coplas que se pusieron en el túmulo de Felipe II en Salamanca [II/2147, doc. 191]; otros corresponsales se afanan por enviarle los sermones que Cabrera o Terrones predicaron con motivo de la muerte de Felipe II [II/2145, doc. 9; II/2146, doc.17].
Esclarecer la historia de estos cancioneros, situarlos en la ciudad de Toro, abre un camino que probablemente nos permita reconstruir un círculo de aficionados toresanos a la poesía, en el que participa el conde de Gondomar durante su estancia en esta ciudad. La historia de estos y otros volúmenes de poesías varias, su procedencia, el origen de los textos, el proceso de encuadernación, etc., están pendientes de estudio. Restablecer su organización primaria es un paso previo para reconstruir las pequeñas cortes literarias que están en el origen de las composiciones, tanto desde el punto de vista de su creación como de su recopilación. Este trabajo forma parte del proyecto "Conde de Gondomar" de la Real Biblioteca. 

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