Poesía «escojida» VI

(1942-1954)

Una colina meridiana 

Dios deseado y deseante

De ríos que se van

 

«Hacia 1953, la actividad literaria de Juan Ramón Jiménez era muy intensa, puesto que trabajaba simultáneamente en cinco proyectos de envergadura. Por un lado se proponía reordenar una vez más toda su obra, esta vez en siete tomos cuyos títulos. Por otra parte, preparaba una amplia selección de esos mismos volúmenes para una antología que le había encargado al editorial Aguilar. Finalmente, llevaba muy avanzada la escritura de su nuevo libro, Dios deseado y deseante, que quizás hubiera acabado englobando en lo que en principio se llamó Animal de fondo, y había comenzado a dar su forma definitiva a otros dos que, al final, serían sus últimas creaciones: Una colina meridiana, que tenía entre manos desde que en 1943 él y Zenobia Camprubí habían abanadonado Miami para instalarse en Washington y De ríos que se van. Este último es una despedida de la vida, dedicada a Zenobia, que remata el tomo de melancolía que ya está en toda su producción de toda esa época cuyo pesimismo queda claramente definido en el prólogo a Dios deseado y deseante...». Esta antología comprende los períodos entre 1942 y 1954.

Poesía «escojida» VI

(1942-1954)

Una colina meridiana 

Dios deseado y deseante

De ríos que se van

 

Textos base según Antonio Sánchez Romeralo y Carlos León Liquete

Prólogo de Benjamín Prado

2009
276
13 x 19,5 x 2,4 cm
Tapa blanda
978-84-9895-032-8
20,00 €
«Hacia 1953, la actividad literaria de Juan Ramón Jiménez era muy intensa, puesto que trabajaba simultáneamente en cinco proyectos de envergadura. Por un lado se proponía reordenar una vez más toda su obra, esta vez en siete tomos cuyos títulos. Por otra parte, preparaba una amplia selección de esos mismos...
«Hacia 1953, la actividad literaria de Juan Ramón Jiménez era muy intensa, puesto que trabajaba simultáneamente en cinco proyectos de envergadura. Por un lado se proponía reordenar una vez más toda su obra, esta vez en siete tomos cuyos títulos. Por otra parte, preparaba una amplia selección de esos mismos volúmenes para una antología que le había encargado al editorial Aguilar. Finalmente, llevaba muy avanzada la escritura de su nuevo libro, Dios deseado y deseante, que quizás hubiera acabado englobando en lo que en principio se llamó Animal de fondo, y había comenzado a dar su forma definitiva a otros dos que, al final, serían sus últimas creaciones: Una colina meridiana, que tenía entre manos desde que en 1943 él y Zenobia Camprubí habían abanadonado Miami para instalarse en Washington y De ríos que se van. Este último es una despedida de la vida, dedicada a Zenobia, que remata el tomo de melancolía que ya está en toda su producción de toda esa época cuyo pesimismo queda claramente definido en el prólogo a Dios deseado y deseante...». Esta antología comprende los períodos entre 1942 y 1954.
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