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Editorial

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Un trabajo que comencé en los últimos meses del año 1968, hace ya 44 años, que fue cuando edité el primer libro de la Colección Visor de Poesía. Hace unos días salió de la imprenta el número 931. Es una vida entera dedicada a la poesía que he visto recompensada con creces. El camino no ha sido nada fácil, ha sido un recorrido lleno de dificultades, de contratiempos y de algunas decepciones, pero también repleto de emociones y de alegrías. En realidad me siento un privilegiado por haber vivido siempre de la poesía. La poesía ha sido mi amiga, mi compañera, mi vida, y por ella, gracias a ella he podido conocer gentes extraordinarias, personajes singulares, y por ella he encontrado auténticos amigos, algunos de los mejores aquí presentes, en este día tan emocionante para mí. Gracias a la poesía he vivido experiencias irrepetibles, y he encontrado caminos que nunca pude imaginar cuando me decidí a editar poesía, cuando me decidí que ella sería mi compañera. Naturalmente que algunos desengaños y ciertos desaciertos han estado presentes en ocasiones, pero hoy no es el momento de recordar las contrariedades.

 

En estos últimos días, antes de embarcar para este maravilloso país que es El Salvador, revisando anotaciones de los años 70 que yo mismo anotaba en una libreta de hule, de color negro, he encontrado una cita del entonces famoso y admirado Mao Tse Tung, del no menos famoso Libro Rojo, que les voy a leer y que he procurado que me acompañe siempre en mi trabajo. Yo mismo hice un prólogo a la edición en Visor, en el año 1975, de los Poemas de este autor:

"Hay que ser modesto y prudente y evitar la arrogancia y la impetuosidad. Siempre debemos de tener muy cerca el espíritu de la autocrítica, y de saber aprender y saber corregir los errores propios. No debemos camuflar los errores en nuestro trabajo adjudicándoselos a los demás, y los éxitos para nosotros"

Modestia y prudencia, pero también moderación y respeto, han sido los instrumentos en los que me he basado, pero nada podría haber conseguido sin el continuo trabajo diario durante tantos años.

En aquellos años yo mantenía una estrecha relación con la poesía más vanguardista y mis preferencias lectoras estaban señaladas en estos autores. Curiosamente de los autores que más me importaban, de ninguno de ellos había edición disponible. Ni Rimbaud, ni Tristan Tzara, ni Cummings, ni Breton, ni Mallarmé, ni Vicente Huidobro, etc. De ninguno de los poetas que yo más apreciaba había libro alguno. Yo era un joven de 23 años lleno de ilusiones y con muchas ganas de conocimiento, pero con muy pocas nociones editoriales, La incertidumbre y la inseguridad fueron menores que mi esperanza. Y así, con un sorpresivo y sugerente diseño editorial del también joven e inexperto Alberto Corazón, hoy uno de los grandes diseñadores españoles, todo en negro, comenzó su camino la colección Visor de Poesía.

Robert Escarpit en su famoso libro "Sociología de la literatura" comparaba el papel que desempeña el editor, con el de las matronas, para concluir que la obra no cobra definitivamente vida hasta que no echa a andar entre los hombres.

"Para que una obra exista en tanto que fenómeno autónomo y libre, en tanto que criatura, es necesario que se aparte de su creador y ella sola prosiga su destino".

Así es. Cada libro editado anda su propio camino, pero sin la mano maternal, protectora y vigilante del editor, a muchos libros el camino se le haría muy corto. La labor del editor es importante y necesaria, pero sin los poetas y los lectores de poesía nada serían, seríamos insignificantes. Ellos, los poetas y los lectores, son los verdaderos soportes de las editoriales y es a ellos a los que estoy eternamente agradecido, como más que agradecido estoy a la Universidad José Matías Delgado por este acto.

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